domingo, 26 de octubre de 2014

CLARÍN MUNICIPAL: Puerto Boyacá: La Quimera Petrolera

CLARÍN MUNICIPAL: Puerto Boyacá: La Quimera Petrolera: Puerto Boyacá y la Enfermedad Holandesa  Por: Hernán Orlando Barrios Montes. Aquí es donde empieza la voracidad de llevars...

La Quimera Petrolera






Puerto Boyacá y la Enfermedad Holandesa
 Por: Hernán Orlando Barrios Montes.


Aquí es donde empieza la voracidad de llevarse EL PETRÓLEO DE NUESTRO MUNICIPIO
Puerto Boyacá ha cumplido más de 58 años de haberse fundado y 56 años de municipalidad. Es conveniente recordar y repetir para que no se nos olvide y las generaciones nuevas no pierdan de vista que su pueblo no nació en la miseria, sino que su municipio se erigió en un territorio privilegiado, con inmensas riquezas en sus entrañas, como lo corroboran las enormes cantidades de petróleo que se han extraído de su seno, en más de medio siglo de existencia y todavía no se agota; todos los días se sacan miles de barriles de sus reservas, hasta cuando saquen la última gota y SANSEACABÓ.
Es ilustrativo advertir que Puerto Boyacá no solo se distingue por sus riquezas de Oro Negro y otros recursos materiales, sino que su más significativa fortuna, redunda en haberse creado con todos los ingredientes culturales, sociales y humanos de nuestra nacionalidad colombianista; un examen simple y sencillo podría demostrar, que tanto las riquezas materiales, pero sobre todo el Gran Capital Humano que posee nuestra población, tal vez en el mundo no haya una sociedad donde se haya despilfarrado tanta abundancia de bienes, como el menoscabo que este municipio se ha dado el lujo de tirar por la borda lo que es la base y el fundamento para salir adelante y ser Protagonista de Acciones Ejemplares para Colombia, ¿y por qué no para el mundo, si tuviéramos Grandes Ideales?

Urge en Puerto Boyacá, hacer un examen detenido y riguroso de la realidad puertoboyacense en los diversos puntos sensibles que ameritan tal responsabilidad; por ello nos vamos a ocupar un poco de lo relacionado con la explotación de los hidrocarburos en el municipio; como punto de inicio tendremos que cuestionarnos, ¿el petróleo sacado en nuestro territorio, le ha permitido al ente municipal y a las gentes que integran la población, verdadero desarrollo y el debido bienestar a los lugareños? Algunas personas se llenan la boca, diciendo que habitan en un pueblo petrolero, que es una ciudad; unas calles pavimentadas y algunas obras de concreto que se han hecho en el puerto, junto con el desmedido crecimiento poblacional, no creo que se constituyan en contundentes indicativos, con los cuales se pueda medir sustancialmente el progreso y una confiable transformación de nuestra sociedad; hemos dicho en múltiples ocasiones y diversos escenarios, que el poco desarrollo que se ha generado aquí, ha sido más por las iniciativas desesperadas de algunos pobladores, que un Plan Sistemático de Desarrollo Público; esa es una verdad, que en la historia nuestra, ha cambiado muy poquillo y lo más sorprendente es la continuidad de la tendencia.

La Texas Petroluim Company, en una locación tenía un balancín, Omimex, proyectó 5 balancines y la nueva propuesta es de tener 25 balancines en una locación
El petróleo de Puerto Boyacá, ha servido para generar algunos empleos para la población nativa, pero no se ha constituido en un motor fuerte y decisivo, ni siquiera para implementar un sólido aparato económico, basado en la creación y consolidación de la producción en diversos renglones de la misma, que sustente nuestra economía, sin el riesgo de ser estrangulados del todo por la Enfermedad Holandesa y previendo los descalabros que pueden afectar negativamente a nuestros hijos o generaciones futuras, sdesde ahora no preparamos el terreno para evitar las posibles crisis que se van a originar cuando desaparezca el tan mentado Crudo; aunque hay algunas personas que sostienen que el mencionado líquido no se va acabar, es mejor pensar el asunto con calma y más bien decir que los hidrocarburos no se van agotar de la noche a la mañana, pero de que se acaba, se acabe; pensemos en la enseñanza que nos deja El Arca de Noé.
 Enormes conflictos Sociales
A propósito de la Enfermedad Holandesa, Puerto Boyacá ha sufrido la desdicha de ser contagiado con tal patología social; antes de seguir, para aclarar el punto, es necesario explicar un poco en que consiste la mencionada enfermedad; en Holanda a mediado del siglo pasado se descubrieron grandes yacimientos de gas natural, lo que trajo como consecuencia, un abundante flujo monetario, lo que encareció los productos nacionales y abaratando las importaciones; la abundancia de dinero revaluó el peso holandés, con lo cual se quebró la industria nacional y por lo tanto se debilitó la economía del país al no poder exportar sus productos al no ser competitivos en el mercado internacional, lo que generó enormes conflictos sociales en la nación.
La Enfermedad Holandesa, puede afectar a cualquier Estado, cuando este se dispone a vivir de sus recursos naturales sin ningún control; pero dicho fenómeno no solo desajusta el sistema monetario, sino que produce un deterioro ecológico de vastas proporciones en el medio ambiente y como si fuera poco, origina una anquilosante apatía en la población donde aparece el mal; sobre este particular todos los puertoboyacenses medio informados sabemos de los grandes estragos, que han producido las perforaciones de pozos petroleros y su correspondiente producción de los mismos; no podemos ocultar ni soslayar el deterioro de nuestra monumental Laguna de Palagua, junto a otros espejos de agua importantes, cuyos efectos está poniendo en peligro los recursos hídricos para el consumo humano, como lo corroboran estudios científicos de CORPOBOYACÁ; la modificación de nuestro medio ambiente, ha ido de mal en peor; en la región los riachuelos, fuentes y quebradas se están secando, como lo confirma el inventario de la autoridad del medio ambiente de Boyacá.
Por otro lado, si nos detenemos un poco, sobre las influencias que la Enfermedad Holandesa ha ejercido sobre la población de Puerto Boyacá, es preocupante que la apatía en buena parte de la sociedad, muy marcada en el sector de los jóvenes, un fenómeno tan nocivo que decapita el Mundo de Ensoñación y de los grandes retos del ser humano en cualquier pueblo del mundo, en nuestro municipio este mal se esté alojando perpetuamente en la mente de los puertoboyacenses como una norma del quehacer humano, sin mayor resistencia para rechazar esa actitud de conformismo, que nos ha hecho tanto daño y nos ha quitado la posibilidad de vivir en excelentes condiciones, cediéndoles los puestos que nos pertenecen a los que llegan de afuera con embelecos y “cantos de Sirenas”.
Los efectos del petróleo en los puertoboyacenses, los seguiremos tratando en el próximo artículos, con el anhelo de incentivar el despertar de todos.




   








    

miércoles, 8 de octubre de 2014

CLARÍN MUNICIPAL: Puerto Boyacá: Ser Fértil

CLARÍN MUNICIPAL: Puerto Boyacá: Ser Fértil: HONRANDO A LOS QUE SON… Don Jesús Villanueva un benefactor del Colegio San Pedro Claver, en la sombra Por: Hernán Orlando Barrios M...

Ser Fértil


HONRANDO A LOS QUE SON…

Don Jesús Villanueva un benefactor del Colegio San Pedro Claver, en la sombra
Por: Hernán Orlando Barrios Montes
Doña Amparo Álvárez y Don Jesús Villanueva el día de su matrimonio


A mediados del mes de septiembre, la Familia Claveriana conmemoró los 50 años de haberse creado oficialmente el muy reconocido Colegio San Pedro Claver, que hoy se denomina Institución Educativa San Pedro Claver.
La exaltación que los Claverianos rindieron a su institución, que hace parte de la historia de Puerto Boyacá y por donde ha pasado la COLOMBIANIDAD del puerto, se caracterizó por el AMOR Y EL SENTIDO DE PERTENENCIA, que los Ex-alumnos, Estudiantes, la Asociación de Padres de Familia, el Cuerpo de Docentes y la Comunidad en General, expresaron al GLORIOSO COLEGIO SAN PEDRO CLAVER.
Un hecho que engalana el regocijo de los 50 años de la Comunidad Educativa que nos ocupa, es el Documento Histórico que el muy distinguido MAESTRO DE JUVENTUDES, Milton Estupiñán Fuertes, redactó para testimoniar su afecto a una institución que hace parte de un buen tramo de su existencia, lo mismo que su esposa, Martha Rojas y su cuñada, Clara Rojas, en un Bello libro de 360
 don Jesús Villanueva con Sir Livinsgton

páginas la Historia minuciosa del San Pedro Claver, cuya Lucha Titánica para sobrevivir en sus primeros tiempos, era justo dejar consigna en una obra de esta magnitud que el MAESTRO, Milton Estupiñán Fuertes, logro esculpir registrando los más minuciosos vericuetos de la evolución de la Comunidad Claveriana, sazona con las hermosas crónicas de estudiantes y profesores que están consignadas en este valioso trabajo intelectual de un educador comprometido con su vocación de estimular conciencias juveniles.
Sin embargo, a propósito de los 50 años de la Institución Educativa San Pedro Claver, hay un hecho que ha permanecido al margen de la existencia y la historia de este centro del conocimiento, que vale la pena sacar a la luz para reconocer a los benefactores de Puerto Boyacá, como es el caso de Don Jesús Villanueva, quien nos dejara una empresa económica sólida, cual es la Estación de Servicio “JAV.”  
Los terrenos donde hoy se erige la edificación de la Institución Educativa San Pedro Claver, fue una propiedad de Don Jesús Villanueva, cedida a él por la empresa Texas Petrolium Company, costumbre que caracterizó a la Texas de premiar a sus distinguidos trabajadores por sus excelentes servicios; Don Jesús Villanueva, que después de haber trabajado en la Base Aérea Germán Olano, Base de Palanquero, de Puerto Salgar, Cundinamarca, como mecánico de esta fuerza aérea, pasando a trabajar como Capitán Fluvial en Texas, lugar en el cual estableció excelentes relaciones con ciudadanos estadounidenses, entre los que se destacan el señor Livingston, socio de Don Jesús, junto a Luis Avellaneda en los albores de la Estación de Servicio “JAV”.
En toda la diáspora que viviera, el conocido Colegio San Pedro Claver, como está registrada en la Historia Claveriana, tuvo su asentamiento definitivo, cuando Don Jesús Villanueva decide constituirse en su Benefactor Anónimo, al ceder sus terrenos al municipio, este a la Asociación de Padres de la Época y finalmente al departamento de Boyacá, para validarse como una institución departamental hasta la fecha.
Don Jesús al frente de su casa

El desprendimiento de Don Jesús Villanueva, como lo recuerda la esposa de él, Amparo Álvarez Vda. de Villanueva, generó alguna discordia entre Gustavo Gabriel, creador de la Bomba la Caneca, por haber cedido esos terrenos, que estaban en la misma zona de la Corporación Cultural de los trabajadores de la Texas, conocida durante muchos años como La Gorgona, que finalmente fue entregada al San Pedro Claver.
Dón Jesús Villanueva fue un Hombre Cívico y Benefactor en la Sombre, que también regaló los terrenos a Don Enrique Simmons, alcalde de la época para que construyera las instalaciones de la Defensa Civil, donde hoy funciona esta entidad de Socorro en Puerto Boyacá.
Don Jesús Villanueva, fue un fundador de Puerto Boyacá de acción comunitaria, desprendido de tal forma, que nunca buscó reconocimiento por sus aportes. Así lo recuerda su hijo, Gabriel Villanueva Álvarez, gerente de la Estación de Servicio “JAV”: “Mi padre, Don Jesús Villanueva fue un personaje netamente cívico y trabajó mucho en el civismo en Puerto Boyacá; fue un hombre dado a despojarse de sus propiedades, porque él no fue muy apegado a los bienes materiales, es así como por ejemplo, el lote donde está la Defensa Civil actualmente y el lote donde está el Colegio San Pedro Claver, en ese tiempo pertenecían él; no tenía las escrituras en ese momento, porque para la época eso no se usaba, pero él estaba en propiedad de esas áreas y las cedió para beneficio colectivo.
De otro lado Gabriel Villanueva Álvarez reseña que : “Mi padre fue muy amigo de esta clase de acciones; cuando se proyectó el Colegio Santa Teresita por medio de sus gestiones ante el Gobierno Departamental, exactamente con el doctor Jaime Castro Castro, no recuerdo que cargo ocupaba Jaime Castro Castro, se consiguió el primer laboratorio que tuvo el Colegio Santa Teresita”.     

     

miércoles, 27 de agosto de 2014

CLARÍN MUNICIPAL: Puerto Boyacá: JUECES DE PAPEL

CLARÍN MUNICIPAL: Puerto Boyacá: JUECES DE PAPEL: Puerto Boyacá es una víctima, no un victimario Por: Hernán Orlando Barrios Montes   Aquí en esta esquina del FAMOSO CAF...

JUECES DE PAPEL



Puerto Boyacá es una víctima, no un victimario

Por: Hernán Orlando Barrios Montes




Aquí en esta esquina del FAMOSO CAFÉ POPULAR, nació
Puerto Boyacá, en lo que se llamó Rancho É Paja.

 
La Comisión Primera del Senado de Colombia estuvo en Puerto Boyacá, el 1 de Abril de 2011, en la socialización que esta célula legislativa realizó del Proyecto de  Ley de Víctimas; a primera vista la convocatoria de la Comisión, pudo parecer un acto de buena voluntad con el pueblo de este municipio, y con la rigurosa restricción que se mantuvo en la realización del tan mencionado foro, parece que el fin primordial del evento era condenar al PUEBLO DE PUERTO BOYACÁ y sin ningún miramiento y desconociendo la historia y la realidad que le ha tocado vivir a este municipio, se juzgó a toda la población y se condenó con los más miserables términos, a una sociedad que le ha tocado defenderse y salir adelante sola. 

Las gentes pueden recibir de buen agrado, aceptar y aplaudir el gesto de la Comisión Primera del Senado de trasladarse hasta Puerto Boyacá para informar de primera mano a los habitantes de este municipio y a los moradores de la región, lo atinente a la importancia y al proceso que estuvo cursando en el Congreso de la Ley de Victimas; esa decisión es admirable y cuenta con la aceptabilidad mayoritaria de la población nuestra, sencillamente porque se está cumpliendo con la Carta Política de Colombia y con las leyes nuestras, que ordenan expresamente al Estado “facilitar la participación de todos en las decisiones que los afecta”. Art. 2 de la Constitución.

Lo que no concuerda,  y no se puede aceptar insensiblemente, es el juicio soterrado cuando de manera velada una de las personalidades censuró a Puerto Boyacá, al afirmar que se había escogido este lugar “por ser un escenario de la violencia en Colombia”; más adelante dos representantes de nuestro Estado Social de Derecho, respectivamente, sin el  más mínimo asomo de rubor el uno  aseveró, que “en Puerto Boyacá se había fraguado la muerte de grandes figuras de la vida nacional” y la más terrible sindicación apunta a que Puerto Boyacá, dijo el otro “es una escuela de matones”; las anteriores calificaciones se pudieran pasar de agache si este territorio fuera extraterrestre, el cual no tuviera nada que ver con Colombia, donde los derechos de los nacionales han sido violentados desde la llegada de los conquistadores españoles a nuestro suelo; las anteriores imputaciones se pudieran soslayar si no tuvieran un tufillo de Condena Eterna a todo un pueblo y alrededor del cual se puede aplicar, “que tire la primera piedra aquel que esté libre de pecado”, que expresó Jesús a los fariseos, que con su doble moral querían condenar a María Magdalena; no se puede admitir la marca infernal que se ha querido imponer a todo una población por despistados históricos, porque simplemente Puerto Boyacá en su conjunto no es un victimario, sino una víctima del desorden social que vive el país; por ello la historia es nuestra más competente testigo y mejor defensora.


Apretada síntesis histórica de Puerto Boyacá


Este fue el BELLÍSIMO PARQUE JORGE ELÍECER GAITÁN,
hoy no es ni sombra de lo que era.  

Cuando llegaron colombianas y colombianos a estas tierras, en la década los años cuarentas, de diversas regiones de la Patria, debido a la exploración y explotación de petróleo por parte de la Texas Petrolium Company, vinieron con los más vivos anhelos de mejorar sus condiciones de vida y asegurar un sólido porvenir para sus hijos; esas gentes repletas de optimismo, empezaron a enamorarse de esta comarca, en razón de su trabajo, la belleza, la excelente ubicación, la exuberante riqueza del  suelo y el encuentro de culturas que se dio en el territorio, fue ganando el apego y le fe en el lugar, que decidieron quedarse aquí y fundar un pueblo, que a los dos años de haberse congregado, fue erigido en municipio el 14 de Diciembre de 1957; de esa hazaña y record nadie habla y menos se ha reconocido el valor y la función acendrada que ha jugado Puerto Boyacá en la historia de Colombia; la esencia fundacional de nuestro municipio se caracterizó por su colombianismo, la integración, la amistad, la solidaridad y una población demasiadamente de puertas abiertas, por donde  se han metido muchos males a la comunidad, generando un caos social, del que hemos padecido en un porcentaje alto los puertoboyacenses desde los inicios de la creación del puerto.

¿Cuáles fueron los factores entonces, que propiciaron la transformación de la vida idílica que experimentaban los habitantes de esa época, en hechos que se han convertido en generadores de padecimientos y grandes males para Puerto Boyacá? Esa es la historia que hay que rescatar y el análisis que los puertoboyacenses estamos obligados hacer para frenar el tratamiento de descrédito que han orquestado personas que ignoran por completo la realidad y las circunstancias sociales que mentes foráneas han trasplantado en nuestro territorio.

¿Qué pasó con la responsabilidad del Estado Colombiano, qué fue permisivo en admitir que fuerzas ilegales, suplantaran la función de orden público qué son de su entera competencia? ¿Por qué una zona tan estratégica y geopolíticamente clave, cómo la de Puerto Boyacá, ha estado tan desprotegida, olvidada y menospreciada por diversos gobiernos y por el Estado, durante tanto tiempo? Estos y otros interrogantes son los que tienen que responder primero, los que alegremente quieran enjuiciar a un pueblo que ha sido depositario del dolor que fuerzas extrañas han incubado aquí.   
Quienes amamos a un pueblo noble, cuyos habitantes son mayoritariamente gentes buenas, sometidas por flagelos que nos han llegado de otros lugares, rechazamos los juicios tendenciosos y la condena a nuestros hijos, que nacen con la marca eterna de un pecado original social, que nos quieren endilgar personas despistadas.

Es bueno decir, que en muchas  ciudades y capitales de departamentos, se producen hechos bestiales de indefinibles barbaridades, y no por ello los puertoboyacenses vamos a calificar a esos pueblos de degenerados o salvajes, sencillamente por aquí no confundimos el todo con sus partes.
Hay que decirles a los se creen dueños de la verdad y se autocalifican de puros y perfectos, que acudan a la realidad y a la historia, para que  experimente en Carne Propia, que los se califican y se creen el cuento de ser los mejores, ¡SON LOS PEORES!